LA PENYA

EL PARQUE DEL RETIRO

 Sobre la cama y bajo techo un individuo de complexión ancha y de estómago inquieto se disponÍa a escuchar la radio, con ojos cerrados y murmurando a media voz. Del altavoz del aparato salían ruidos inconexos que presagiaban todo tipo de desgracias. Gracias a su perseverancia, navegando por el dial nocturno, halló un rincón musical, pero sin un músico capaz. Incapaz de aceptar una existencia tan miserable, pensó en suicidarse, pero en el último instante prefirió lanzar el aparato por la ventana. Este, uniéndose a una bandada de begajos, voló hacia el sur, hasta llegar al parque del retiro radiofónico, donde reinaba un silencio total y absoluto.